Entradas

Entusiasme sospitós

Som en un país abstencionista i desencantat, on se suposa que els joves han d'estar desmotivats. Que alguns d'ells es dediquin a educar la nostra canalla de franc i amb tant d'entusiasme és molt sospitós. Carles Capdevila, Entusiasme Sospitós. Para todo aquél que no entiende cómo es posible que se haga un mercado cuyos beneficios van a ir a fundaciones o causas solidarias. Que no entienden para qué diablos hace alguien un trabajo durante días y días para montar un taller o una actividad en la que lo máximo que va a recibir a cambio es un “gracias” o un bocadillo de almuerzo. Que no se explica cómo puedes estarte durante todo ese tiempo al sol, o pasando frío, sin pasar por casa y acostándote tarde y levantándote pronto. Que no asume por qué te pasas las tardes pintando, moldeando, pegando, barnizando, cortando y dibujando sólo para que un puñado de niños se divierta un rato. Para el que no comprende por qué es tan importante ponerte un traje, adoptar un nombre diferent...

Muros y armaduras que duran

Imagen
Escondía tus ojos bajo una careta de princesa; e l mundo se reía y tu escondida en una esquina.  No llores, el verano que viene volverá a haber verbena.  Porque tú eres princesa... y ellos son idiotas. (El mundo se equivoca; Mürfila)   Érase una vez una pequeña princesa. Esta pequeña princesa era feliz. Procuraba ser educada, generosa, simpática. Hablaba con todos, les ayudaba siempre que podía, imaginaba mil historias, cuidaba de niños más pequeños que ella. Y era feliz, en su pequeño mundo. Pero un día, alguien quiso lastimarla. No se sabe si fue con palabras o con actos. Si fueron burlas o si fue violencia. Pero la lastimaron. Y cómo nunca le había pasado eso ni nunca había hecho nada para merecerlo, no supo cómo reaccionar. Y cómo no supo reaccionar, la volvieron a lastimar. Ella lloró. No sabía qué hacer frente a eso. Y siempre había sido algo tímida, algo miedosa, así que a pesar de que la siguieron lastimando, no actuó. Y la siguieron lastimando. Como la p...

Monedas, estrellas fugaces y otras tonterías

Ambas caminaban por las callejuelas mirando a su alrededor, intentando no perderse ni un solo detalle. Una de ellas ojeaba sin parar un mapa, mientras la otra se detenía en cada cruce para leer los nombres de las calles. No querían volver a perderse. ¿Quién debió ser el primer ser humano que decidió que tirar monedas a una fuente o pozo daba buena suerte? ¿Fue el mismo dueño de esa fuente o pozo, con un gran afán recaudatorio y grandes ideas en el coco? ¿Cómo logró que la gente le creyera y dicho acto diera la vuelta al mundo y se repitiera una y otra vez hasta convertirse en tradición?  Y digo que “le creyeron” porque, todos estamos de acuerdo en que es todo una gran mentira…¿No? Por fin llegaron a su destino. Una fuente grande, bonita, abarrotada y con una historia detrás. Y su tradición, por supuesto. Todos los turistas van allí a lo mismo.  Vamos a ver: tirar monedas, soplar velas, ver una estrella fugaz, soplar un diente de león… Son de las más comunes. Está en ...

Another game over

Guess what? Another game over. I got burned, but you're the real loser.  (You suck at love; Simple Plan) Pero qué ganas de gritarte, de morderte, de pegarte, de empujarte. Tú con todas tus estupideces y yo con mis temores. Y ambos con las cosas muy claras. Solo que tú no tienes la más mínima idea de cuáles son mis ideas, porque en el momento no supe explicártelo y después no me has dejado oportunidad. Porque ahora me vienes con respuestas secas y un mínimo interés. Varias veces me han dado ganas de pararme delante de ti, mirarte a los ojos y gritarte. Gritarte que yo no soy así, que yo no soy como las demás, sencillamente porque nunca lo fui. Que yo no quiero ese tipo de amor que tú describes, asegurando que todos, sin excepción se convierten en eso. Que no me lo creo. Que yo no soy así. Y que no quiero ser así. Sencillamente porque todas son así y yo no soy como las demás. Que yo no quiero esos celos tontos ni esas conversaciones y situaciones aburridas de las que hablas n...

Carta al amigo que me olvidó

La amistad, así como el amor, no puede medirse en palabras.  Lo he visto con el paso del tiempo. Cuando el tiempo pasa, cuando la gente cambia o sencillamente te deja ver cómo es en realidad, de nada sirve lo que te dijo un, antaño buen amigo sobre lo gran amiga y persona que eres. De nada sirven las palabras de tu vieja amiga sobre lo imperturbable e infinita que es vuestra amistad. No me digas constantemente que vas a estar para siempre. No me digas que seremos amigas para siempre y pase lo que pase. Demuéstramelo. Las palabras se las lleva el viento. Carta al amigo que me olvidó : Tú, de alguna manera supiste demostrar. No fueron palabras vanas las que construyeron nuestra amistad, sino actos. Tú, estuviste conmigo en los peores momentos. Me brindaste amistad cuando lo necesité y escuchaste mis problemas, así como yo escuché los tuyos (después de sonsacarte, puesto que siempre te costó mucho expresar lo que sentías). Muchas veces, estuviste sin que yo lo supiera, sin que y...

Audaces fortuna iuvat

"¿Existe alguna regla, una manera, una receta?¿O es todo casual y sólo te queda esperar a ver si tienes suerte?" Federico Moccia; Perdona si te llamo amor. Saltar a una piscina sin saber si hay agua o no, es algo que puede dar mucho miedo. ¿Salto?¿No salto?¿Me acerco despacito para ver si hay agua y ya si eso salto luego? Te entran miles de dudas, de miedos. Por que tal vez no haya la cantidad de agua que esperabas. Tal vez el agua esté demasiado fría, o demasiado caliente. Tal vez, una vez dentro no estés a gusto y quieras salir rápidamente. Tal vez haya alguien que no esté de acuerdo contigo si saltas, o tal vez alguien piense que estás siendo cobarde y desperdiciando tu oportunidad si no lo haces. Tal vez, tal vez, tal vez. ¿Has pensado alguna vez en parar de pensar en todo eso? ¿En detenerte, respirar hondo y escucharte? Sí, escucharte a ti mismo, lo que comunmente se conoce como escuchar a tu corazón . Puede parecer una tontería, la típica receta de cuentos de hadas...

Perlas

"A todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales..."  Albert Espinosa; Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven. En este libro, Albert Espinosa habla de las "perlas", personas que encuentras en tu vida y que, tengáis una relación duradera o no, te marcan, se hacen importantes para ti porque pasan contigo algún momento especial, porque te hacen reír o porque te hacen pensar. Esas personas son las perlas y la mayoría de veces no te das cuenta de ello hasta pasado un tiempo, tal vez cuando te das cuenta esa persona ya no está en tu vida. Además de las perlas, hay otras personas, más importantes aún, llamadas diamantes. Los diamantes son otro tipo de perlas, personas que normalmente no esperas, llegan a tu vida y te enseñan algo, te abren una puerta nueva o te ayudan a ver la vida de otra forma en algún aspecto. Según dicen, cada persona tiene cuatro diamantes a los que conocer en su vida y cuando los conoc...