Audaces fortuna iuvat
"¿Existe alguna regla, una manera, una receta?¿O es todo casual y sólo te queda esperar a ver si tienes suerte?"
Federico Moccia; Perdona si te llamo amor.
Saltar a una piscina sin saber si hay agua o no, es algo que puede dar mucho miedo. ¿Salto?¿No salto?¿Me acerco despacito para ver si hay agua y ya si eso salto luego?
Te entran miles de dudas, de miedos. Por que tal vez no haya la cantidad de agua que esperabas. Tal vez el agua esté demasiado fría, o demasiado caliente. Tal vez, una vez dentro no estés a gusto y quieras salir rápidamente. Tal vez haya alguien que no esté de acuerdo contigo si saltas, o tal vez alguien piense que estás siendo cobarde y desperdiciando tu oportunidad si no lo haces. Tal vez, tal vez, tal vez.
¿Has pensado alguna vez en parar de pensar en todo eso? ¿En detenerte, respirar hondo y escucharte? Sí, escucharte a ti mismo, lo que comunmente se conoce como escuchar a tu corazón. Puede parecer una tontería, la típica receta de cuentos de hadas o de películas románticas con final feliz.
Para un instante de pensar en las condiciones de la piscina, en el tiempo que hace o en la gente que te está viendo. Piensa en ti. ¿Qué es lo que quieres? Piensa qué es lo que realmente quieres. Cuál es la opción que a la larga te traerá más felicidad. O la que te traerá felicidad en ese momento si no estás muy seguro sobre el futuro. Puede que la opción que tomes no sea siempre la correcta. Puede que no siempre te salga bien, que te equivoques. Pero como se suele decir, de errores se aprende. Los errores nos hacen crecer y madurar. Y además, tendrás la satisfacción de haber hecho lo que querías hacer, lo que a ti te pareció correcto en ése instante.
No debes sentirte estúpido por haber saltado cuando no tocaba, ni cobarde por no haberlo hecho. Es tu decisión.
Yo a veces, me decido a saltar. Da miedo no saber qué vas a encontrar. Pero a la vez sientes la adrenalina dentro de ti. Una mezcla de miedo y emoción que te hace querer repetir una y otra vez ese salto que no siempre tiene un buen final. Pero creo que siempre que sea capaz, me decidiré a saltar. Por mucho daño que llegue a hacerme, la caída siempre me hace un poquito más fuerte, mucho más de lo que han conseguido siempre los muros de contención que solía haber a mi alrededor.
Atrévete a saltar, ése es mi consejo. Pero no lo fuerces, tiene que salirte de dentro, siempre.
La suerte llega a los valientes.
Federico Moccia; Perdona si te llamo amor.
Saltar a una piscina sin saber si hay agua o no, es algo que puede dar mucho miedo. ¿Salto?¿No salto?¿Me acerco despacito para ver si hay agua y ya si eso salto luego?
Te entran miles de dudas, de miedos. Por que tal vez no haya la cantidad de agua que esperabas. Tal vez el agua esté demasiado fría, o demasiado caliente. Tal vez, una vez dentro no estés a gusto y quieras salir rápidamente. Tal vez haya alguien que no esté de acuerdo contigo si saltas, o tal vez alguien piense que estás siendo cobarde y desperdiciando tu oportunidad si no lo haces. Tal vez, tal vez, tal vez.
¿Has pensado alguna vez en parar de pensar en todo eso? ¿En detenerte, respirar hondo y escucharte? Sí, escucharte a ti mismo, lo que comunmente se conoce como escuchar a tu corazón. Puede parecer una tontería, la típica receta de cuentos de hadas o de películas románticas con final feliz.
Para un instante de pensar en las condiciones de la piscina, en el tiempo que hace o en la gente que te está viendo. Piensa en ti. ¿Qué es lo que quieres? Piensa qué es lo que realmente quieres. Cuál es la opción que a la larga te traerá más felicidad. O la que te traerá felicidad en ese momento si no estás muy seguro sobre el futuro. Puede que la opción que tomes no sea siempre la correcta. Puede que no siempre te salga bien, que te equivoques. Pero como se suele decir, de errores se aprende. Los errores nos hacen crecer y madurar. Y además, tendrás la satisfacción de haber hecho lo que querías hacer, lo que a ti te pareció correcto en ése instante.
No debes sentirte estúpido por haber saltado cuando no tocaba, ni cobarde por no haberlo hecho. Es tu decisión.
Yo a veces, me decido a saltar. Da miedo no saber qué vas a encontrar. Pero a la vez sientes la adrenalina dentro de ti. Una mezcla de miedo y emoción que te hace querer repetir una y otra vez ese salto que no siempre tiene un buen final. Pero creo que siempre que sea capaz, me decidiré a saltar. Por mucho daño que llegue a hacerme, la caída siempre me hace un poquito más fuerte, mucho más de lo que han conseguido siempre los muros de contención que solía haber a mi alrededor.
Atrévete a saltar, ése es mi consejo. Pero no lo fuerces, tiene que salirte de dentro, siempre.
La suerte llega a los valientes.
Comentarios
Publicar un comentario